Mapa 1: Región
Bonaerense y Región Patagónica
EL
ROL DE LA MUJER
A
pesar de la importancia económica de la pesca, el país
se ha ocupado muy pobremente de las comunidades pesqueras. Hasta donde
hemos podido averiguar, el trabajo de Bertolotti et al (1987) ha sido
el último estudio hecho con referencia a la situación
socioeconómica de la gente del sector pesquero. En este marco
de desconocimiento formal, huelga decir que la mujer del sector pesquero
no ha sido, por supuesto, objeto de ningún tipo de análisis.
Es así como nos encontramos en una situación de desconocimiento
total de aspectos elementales, tales como la representación
porcentual de la mujer en el sector pesquero.
La creación de la Red Latinoamericana de Mujeres del Sector
Pesquero constituye un incentivo y una oportunidad para iniciar un
estudio dirigido a caracterizar el sector en sus aspectos económicos,
sociales y culturales, así como promover la ejecución
de programas de apoyo y ayuda al sector.
OBJETIVOS DEL TRABAJO
El
presente trabajo propone un primer y modesto acercamiento al tema.
Tuvo por objetivo transformarse en una guía para orientar acciones
futuras, las que deberán contemplar la ejecución de
un diagnóstico preciso sobre la situación y necesidades
de la mujer del sector pesquero nacional.
Las conclusiones que se presentan aquí deberán ser consideradas,
entonces, orientativas y no necesariamente extrapolables al sector
pesquero total.
El
trabajo refleja los resultados de encuestas realizadas en tres niveles:
sector industrial (plantas pesqueras), componentes parciales del sector
(oficios y profesiones), y sector desocupado con expectativas de capacitación.
Los ítems analizados refieren a la representación femenina
en el sector (discriminada por tipo de tareas), niveles de ocupación,
instrucción, aspectos sanitarios y expectativas de capacitación.
METODOLOGÍA
(1)
Encuesta de plantas pesqueras
Catorce
plantas pesqueras de Río Negro y Santa Cruz fueron censadas
en el mes de agosto de 2000. En cada una de ellas se obtuvo la siguiente
información: cantidad de personal total discriminado por sexo,
edad y tipo de tarea. Esta encuesta permitió obtener la proporción
del género en el sector industrial y, dentro de éste,
a cada tipo de tarea.
(2)
Encuesta individual a mujeres del sector pesquero
Cuarenta
mujeres fueron encuestadas, todas pertenecientes al sector pesquero
de San Antonio Oeste (Río Negro). Los siguientes niveles fueron
considerados: recolectoras costeras (pulperas), fileteras, envasadoras,
encargadas de control de calidad y fiscalización, e investigadoras.
Es
necesario aclarar que el relevamiento, por razones logísticas
y de tiempo, no siguió una metodología rigurosa ya que
el número de mujeres encuestadas en cada grupo no se corresponde
cuantitativamente con la estructura de la población total.
Los resultados, por lo tanto, son válidos a nivel de cada grupo
en particular, sirviendo de base para una caracterización preliminar
y permitiendo esbozar el perfil de la mujer asociado a cada sector.
La
encuesta (Páginas 27 y 28) fue realizada usando como base un
formulario elaborado por el Ministerio de Desarrollo Social el que
fue modificado a fin de contemplar preguntas específicas de
interés para el sector en cuestión.
(3)
Análisis de datos sobre expectativas de capacitación
En
este caso se analizó la información recopilada en base
a 253 fichas de inscripción a un Taller Ocupacional que se
pretende poner en marcha en San Antonio Oeste. Este taller contempla
dos áreas de capacitación: pesca y turismo. El área
pesca presenta cuatro alternativas de perfeccionamiento en áreas
tradicionales: fileteo, procesamiento de pescado en fresco, y técnicas
de frío, y dos en un área no tradicional: técnicas
de cultivo de moluscos y buceo comercial.
Los
datos refieren a representación femenina, edad, nivel de instrucción,
antecedentes laborales, y motivación para la capacitación
y, en consecuencia, permiten caracterizar a la mujer con expectativas
laborales en el sector.
RESULTADOS
(1)
La participación de la mujer en el sector pesquero industrial:
representación numérico y tipo de actividad
La
mujer en la pesca industrial, es decir, en las plantas pesqueras,
constituye un sector minoritario, representando un 33% del personal
estable (Fig.1). Si se analizan los datos globales, discriminados
por tipo de tarea (Fig.2) se observa que la mujer ocupa en forma exclusiva
los puestos de control de calidad y limpieza, y en forma mayoritaria,
el rubro de envasado. Los rubros de fileteros y administrativos tienen
mayoría masculina, mientras que en tareas de planilleros y
carga, el total es ocupado por hombres. Estos resultados confirman
la noción preliminar de que las mujeres son elegidas en el
caso de tareas que requieren mayor cuidado y manualidad.
La
figura 3 presenta los datos globales referidos sólo al sector
femenino discriminado por tipo de tarea. La mayoría de las
mujeres (73%) son ocupadas en fileteo (37%) y envasado (36%).
(2)
La participación de la mujer en el sector pesquero en general.
Caso de estudio: la mujer en la pesca sanantoniense
(2.1)
Caracterización de la población encuestada
La
población encuestada tiene una edad promedio de 35 años
(rango 18-68), el 59% de ellas trabajan en la pesca siguiendo una
tradición familiar. En el caso de las recolectoras costeras
(pulperas) este porcentaje se incrementa al 83%.
La
población encuestada se compone de las siguientes categorías
(Fig. 4):
Pulperas:
es el sector más pauperizado del conjunto. Son recolectoras
costeras que operan en el sudeste de la provincia de Buenos Aires
y en las provincias de Río Negro y Chubut. Su presa es el pulpito
(Octopus tehuelchus). El trabajo de este grupo tiene como base la
estructura familiar. Cada familia habita durante la zafra en "enramadas",
chozas construidas sobre la playa con ramas y cartones. Su único
aparejo de pesca es un gancho de hierro con el que extrae los pulpitos
entre las piedras.
El
pulpero vende su captura a un acopiador, dueño de vehículo
y encargado de vender el producto a las fábricas o restaurantes.
A cambio del pulpo, el acopiador deja a los pulperos los "vicios"
con los que éstos cubren sus necesidades elementales.
Fileteras,
envasadoras y personal de limpieza: operarias de plantas pesqueras.
A menudo ligadas a la pesca por tradición familiar. En la costa
bonaerense, ha predominado el trabajo con peces; en la costa patagónica
existe, adicionalmente, un sector importante que ha trabajado o trabaja
los moluscos. En esta última región es común
que estas personas se dediquen, como actividad complementaria, al
envasado y elaboración de conservas de mariscos a escala artesanal,
en sus hogares. Este sector pertenece a un estrato social de bajos
recursos.
Otros
o "cuenta propia": son mujeres que estuvieron formalmente
ligadas al sector pesquero directamente (operarias) o indirectamente
(esposas/hijas/hermanas de pescadores). Trabajan por su cuenta en
la elaboración de conservas, venta de comidas pre-elaboradas
en mercado pesquero, o elaboración y venta de filet de pescado
a domicilio. Es un sector en crecimiento debido a la creciente desocupación
y marginalidad. Es un grupo heterogéneo ya que recibe mujeres
desde distintos grupos del sector y también desde otros sectores
sociales.
Control
de calidad: son profesionales, veterinarias o biólogas ligadas
al sector industrial.
Fiscalización:
profesionales veterinarias ligadas al sector estatal.
Investigación:
profesionales biólogas ligadas a estructuras estatales (Institutos
de investigación o Direcciones de Pesca)
(2.2)
Nivel de instrucción
El
sector de mayor debilidad está representado por las pulperas,
quienes constituyen un grupo con un 20% de analfabetismo y un 80%
que domina de manera irregular la lecto-escritura (nivel primario
incompleto). Este escenario se revierte parcialmente en el caso de
las fileteras, entre las cuales hay un 40% de mujeres que completaron
la educación primaria. En este sector, sin embargo, reside
un 20% de mujeres sin ningún tipo de instrucción. En
orden creciente de instrucción se ubican las envasadoras, personal
de limpieza y administración. (Fig. 5).
(2.3)
Nivel de ocupación
El
grupo encuestado se compone de un 39% de mujeres con ocupación
plena, un 43% de mujeres subocupadas y un 18% de desocupadas (Fig.
6 A). Se plantean, entonces, dos escenarios: trabajo y no trabajo.
En el caso de trabajo (ocupadas+subocupadas: 82%), se obtiene que
el 52% de los empleos permanentes, mientras el resto son estacionales
(13%) y temporarios (35%) (Fig. 6 C). Si se analiza el escenario de
no trabajo, se obtiene que la mayoría (54%) no busca trabajo,
mientras un 20% puede medir el tiempo de búsqueda en más
de un año y otro 20% lo estima en meses (Fig. 6 B).
El
nivel de ocupación varía entre oficios (Fig. 7). Los
niveles de desocupación se mantienen entre un 13 y 30% en todos
los oficios, salvo en el sector profesional. El mayor porcentaje de
subocupación se encuentra entre las pulperas (su actividad
principal es estival), las fileteras y las envasadoras. El nivel de
ocupación plena se da sólo en el sector profesional.
(2.4)
La mujer como sustento de familia
En
cuanto a la participación en la economía del hogar,
se puede indicar que la mujer ocupa un lugar importante en los ingresos
familiares: un 26% como cabeza de familia y un 39% como colaboradora.
(Fig.8). En este último caso, la carga es comparativa entre
varios integrantes de la familia (cónyuges, hermanos, hijos).
(2.5)
Aspectos sanitarios
La
mitad de la población encuestada no posee cobertura médica
dependiendo, por lo tanto, de la asistencia pública. Este sector
está compuesto por las cuenta-propistas y pulperas, sectores
de desocupación o subocupación alta. Un 45% tiene cobertura
por obra social, un porcentaje del cual recibe ese beneficio a través
del cónyuge (Fig.9).
Una
gran mayoría de las encuestadas (68%) respondió a la
pregunta sobre si desearía recibir ayuda profesional (Fig.
10).
De 28 mujeres con estudios primarios completos, el 50% no controla
la natalidad. De este porcentaje, el 86% no justifica los motivos,
el 7% aduce motivos económicos y el 7% restante motivos religiosos.
El
58% de las mujeres dice controlar la natalidad, de ellas un 47% utiliza
píldora (29%), dispositivos intrauterinos (12%) o condón
(6%). Los dos primeros medios son provistos gratuitamente por el hospital
público (Fig. 11).
(2.6)
Vivienda
El
58% de las encuestadas son propietarias de su vivienda, un 10% vive
en viviendas prestadas o cedidas, otro 10% alquila su vivienda, el
resto es ocupante con relación de parentesco con el dueño
de la vivienda.
Con
respecto al agua, sólo un 11% obtiene el agua de perforaciones,
el resto (89%) obtiene agua potable de la red pública.
No
se registraron casos de viviendas precarias. El 55% vive en construcciones
de cemento y/o ladrillo fijo, con pisos alisados de cemento. Un 45%
tiene su vivienda mejorada con respecto al revestimiento de pisos.
Un 84% dispone de inodoro con descarga de agua, un 16% dispone de
retretes o excusados
y este porcentaje corresponde a las pulperas. Es necesario aclarar
que este sector habita durante la mitad del año en chozas o
"enramadas" a la vera del mar donde realizan la zafra.
(2.7)
Expectativas de capacitación
Los
porcentajes de inscripción a cursos de capacitación
demuestra que, un alto porcentaje de mujeres (65%) tiene expectativas
de perfeccionarse para obtener una salida laboral en sectores pesqueros
tradicionales (fileteo, frío, procesamiento en fresco (Fig.
12), y sólo un 35% visualiza la posibilidad de obtener una
salida laboral en temas no convencionales o innovadores (buceo comercial
o técnicas de cultivo).
Un 18% de las aspirantes proviene del sector pesquero, el resto o
no tiene antecedentes laborales (34%), o proviene de ámbitos
laborales no relacionados con la pesca (Fig. 13).
En relación a la edad de las aspirantes (Fig. 14) se puede
observar que la mayoría supera la edad promedio requerida habitualmente
en el mercado laboral (> 25 años). Es interesante recalcar
el alto porcentaje de mujeres de 31 años de edad promedio que
busca una salida laboral sin haber tenido antecedentes laborales (Fig.15)
(2.8) Grupos de contención social
La
mayor parte de las encuestadas no pertenece a ningún grupo
de contención social (76%) (Fig.16). Sin embargo, la necesidad
de pertenencia queda reflejada en el gran porcentaje (89%) de mujeres
que respondió afirmativamente en este punto de la encuesta
(Fig. 17).
En
cuanto a Organismos de ayuda al género o sector podemos decir
que no existen, o si los hay, no cubren las expectativas y necesidades
de las mujeres relacionadas con la pesca. Se identifican como únicos
organismos de apoyo al género, los Consejos de la Mujer que
operan a nivel provincial y municipal, estos últimos a menudo
no funcionan. No se registran antecedentes de experiencias con mujeres
de la pesca en el país.
CONCLUSIONES
La
Argentina atraviesa una severa crisis en el sector pesquero tradicional.
Éste estuvo mayormente abocado al recurso merluza (Merluccius
hubbsi), el que representó un 50% de las capturas totales.
Considerando que, el 30% restante, estuvo representado por el calamar,
el cual era procesado mayormente por congeladores y por lo tanto no
ocupaba mano de obra en tierra, puede decirse que el recurso merluza
sostuvo económicamente a la población activa del sector.
La
pesca descontrolada de la merluza, que alcanzó un nivel de
capturas entre 600 y 700.000 toneladas en la década pasada,
resultó en un declinio agudo que llevó, en 1999, a la
promulgación de la Ley de Emergencia Pesquera la que estableció
un cupo de 110.000 toneladas de extracción para toda la plataforma
argentina.
La
situación se puede definir como una catástrofe económica
y social en el sector pesquero, la que se refleja en flotas paralizadas,
cierre de plantas, disminución de personal, y rebajas de salarios,
entre otras consecuencias negativas.
El
sector pesquero argentino, el cual estuvo caracterizado por altos
estándares socioeconómicos (Bertolotti, 1987), ha visto
deteriorada gradualmente su calidad de vida y enfrenta hoy, por primera
vez, la desocupación. Esta situación afecta por igual
a pescadores, personal de planta y sector de servicios.
En
este escenario, la mujer se ve doblemente afectada, en su condición
de esposa hija de pescador, compelida a salir a buscar trabajo, o
como trabajadora expulsada del sistema.
El
presente trabajo nos permite arribar a las siguientes conclusiones
preliminares:
1.-
La conclusión más llamativa es que, hasta el presente
trabajo, la mujer del sector pesquero, no fue nunca objeto de análisis
ni desde el punto de vista social, cultural o económico.
2.-
La proporción de géneros en la actividad pesquera industrial,
ligada a las plantas, mantiene una proporción mujer/hombre
de 1:2. Es claro que las mujeres están empleadas en tareas
de mayor cuidado. Al analizar las expectativas de incorporación
al sistema pesquero, ante una oferta de capacitación, observamos
que proporción se mantiene lo que, en principio descartaría
cuestiones de discriminación y llevaría a considerar
este hecho una intención del propio género. Las connotaciones
sociales de esta conducta no pueden ser evaluadas a través
de las encuestas realizadas y deberían ser analizadas en estudios
posteriores.
3.-
Un análisis más riguroso de los componentes del sistema
"mujer de la pesca" confirma que el sector de máxima
fragilidad está compuesto por las recolectoras costeras, las
que vistas desde distintos aspectos (nivel de instrucción,
condición sanitaria, nivel de ocupación) constituyen
un sector marginal y desprotegido. Este sector es el que más
claramente se liga a la pesca por tradición familiar. La naturaleza
de su trabajo, estacional, familiar, alejado de centros urbanos, implica
una condición nómade que no augura una superación
en las generaciones venideras a las que estas condiciones obligan
al abandono de la instrucción y a un aislamiento de los centros
de contención social y de capacitación.
4.-
Los datos referidos a las características de la vivienda demuestran
que, al menos en este sentido, la calidad de vida es muy buena. Esta
es una condición remanente de épocas de bienestar y
ocupación plena.
5.-
El análisis de la población ocupada demuestra que, a
medida que aumenta el nivel de complejidad de las tareas (oficios),
aumenta el nivel de instrucción. El panorama se modifica cuando
proyectamos los datos obtenidos respecto a las expectativas actuales
de capacitación y observamos que aumenta el nivel de instrucción
de personas que aspiran a un cierto oficio (fileteras, por ejemplo).
Este hecho está directamente ligado a la crisis económica
que produce una mayor competencia por los puestos de trabajo, lo que
necesariamente empujará a una cada vez mayor marginalidad a
las personas menos calificadas.
6.-
En cuanto a la participación de la mujer en la economía
familiar, se observa que ocupa un lugar importante en los ingresos
familiares (26% como sustento de familia y 39% como colaboradora).
La crisis presente y su evolución, permite inferir que los
grupos familiares sin sustento económico se incrementarán.
7.-
Los datos a nivel de instrucción, tipo de actividad, y situación
sanitaria especialmente en aspectos de control de natalidad, demuestran
que los organismos de apoyo al género son insuficientes y no
alcanzan sus objetivos. Esto genera una fuerte demanda de apoyo como
lo demuestra la encuesta.
8.-
En relación a la edad promedio de las aspirantes a capacitación,
se puede concluir que la misma supera la edad requerida habitualmente
en el mercado laboral (20 a 25 años), estando ésta por
encima de los 30 años. Este hecho marca la tendencia en el
nivel de desocupación y de crisis, hecho que queda evidenciado
en la cantidad de mujeres (edad promedio 31 años) sin antecedentes
laborales que aspiran a obtener capacitación. Se puede inferir
que esto es consecuencia de que la mujer intenta colaborar con la
economía familiar, ya sea por estar sola, tener como cónyuge
a un desocupado, o tener sus ingresos deprimidos.
9.-
Las opciones existentes de capacitación son intentos, por parte
del Estado, de paliar la crisis económica. Un análisis
de la oferta demuestra que ésta se da mayoritariamente en áreas
tradicionales (procesamiento, por ejemplo) las que, tal como demuestran
los datos muestran un alto grado de desocupación. La salida
laboral potencial es, en consecuencia, ficticia. Por esta razón
es indudable que la opción debería ser la diversificación
de actividades (acuicultura, elaboración de artesanías,
comercialización, nuevas formas de agregado de valor a los
productos) como única forma de mantener al sector en el sistema
y, de ser posible, ampliar la oferta laboral.
Bibliografía
Bertolotti,
M.; E, Errazti, D. Cabut; M. Alvarez; A, Pagani; L. Carriquiriborde:
P. Oroquieta y L. Prado. 1987. Situación del sector pesquero
costero en la República Argentina. Instituto Nacional de Investigación
y Desarrollo Pesquero. 44.
Figura
1: Plantas Pesqueras: Proporción total por sexos

Figura
2: Personal de Plantas Pesqueras: Relación entre oficio y sexo

Figura
3: Discriminación por Tareas

Figura
4: Tipo de Actividad

Figura
5: Nivel de Instrucción

Figura
6 A: Porcentaje de Ocupación del Sector Femenino

Figura
6 B: Escenario 1: No Trabajo

Figura
6 C: Escenario 2: Trabajo

Figura
7: Nivel de ocupación por oficios

Figura
8: Sustento Familiar

Figura
9: Cobertura Médica

Figura
10: Deseo de recibir ayuda profesional

Figura
11: Métodos Anticonceptivos utilizados

Figura
12: Expectativas de capacitación

Figura
13: Expectativas de Capacitación: Relación a Antecedente
Laboral

Figura
14: Expectativas de Capacitación en relación a la edad
promedio

Figura
15: Antecedentes Laborales en relación a la edad promedio

Figura
16: Grupos de contención social

Figura
17: Interés en pertenecer a un grupo de mujeres de la pesca
